El encuentro se jugó anoche en el estadio UNO del Pincha y terminó en un empate sin goles. La polémica se generó cuando el árbitro paraguayo Juan Gabriel Benítez cometió un error al sancionar solo con tarjeta amarilla el golpe de Lucas Paquetá a Ezequiel Piovi . La acción, ocurrida a los 62 minutos del partido, debió derivar en expulsión.
La jugada se produjo en una disputa por la posesión del balón entre el volante brasileño y el mediocampista de Estudiantes. Paquetá realizó un movimiento adicional y deliberado del codo hacia atrás en su intento de proteger la pelota, con el que golpeó al futbolista argentino. El VAR, a cargo del ecuatoriano Ulises Mereles, no intervino para recomendar una revisión en el campo que permitiera al árbitro principal corregir su decisión.
El “Sheriff” habló en el Deportivo 1270 y dejó muy clara su posición. “Fue un acto de brutalidad extrema que no se le encuentra explicación porque había dos árbitros internacionales, a lo que hay que sumarle el VAR, no se pueden hacer los estúpidos”.
“Es una barbaridad que eso ocurra en un partido internacional y eso también demuestra el nivel del arbitraje sudamericano. Estos árbitros paraguayos tuvieron un desempeño lamentable. Esa acción creo que está relacionada a lo que pasa con Estudiantes a nivel nacional e internacional. Por poner un ejemplo la suspensión absurda a nivel local de (Juan Sebastián) Verón pero no hicieron a Nicolás Russo y uno se pregunta por qué a uno si y al otro no”.
El codazo de Paquetá a Piovi examinado desde el punto de vista de Castrilli. “Ayer subí a una red social ese codazo descomunal y alevoso que no admite otra sanción que no sea la tarjeta roja. Que no nos confundan y nos hagan creer que eso es natural, además no faltan aquellos que lo van a justificar. Le pido a la gente que no se deje engañar porque ese tipo de acciones derivan en roja directa”.
“Creo que esto hay que decirlo porque recorrí más de 50 años en el arbitraje y expreso mi opinión de la jugada porque es una forma de hacer docencia para aquellos que no la tienen en claro o directamente desconocen el reglamento. En cuanto al árbitro Mereles, es difícil hacer un juicio de valor acerca de sus intenciones, pero si les digo que omitir una expulsión de esa naturaleza es pausible para que el árbitro sea sancionado automáticamente”.
El mediocre momento del arbitraje argentino.
“Estoy a favor de dinamitar todo. Estructuralmente esto no va, no basta con cambiar nombres, a quién van a poner a Dóvalo? Esto requiere de un profundo cambio, un barajar y dar de nuevo. Hay que verificar cuál es el mejor modelo para el arbitraje argentino y devolverle la credibilidad que dinamitaron a través de éstos últimos 10 años. Esto fue gestado desde el momento del famoso “38/38” dónde quedó afuera Tinelli y a través de esa trampa surgió la figura de Tapia, sin olvidar a Pablo Toviggino que es el gran hacedor de todo este sistema”.
“Con todo eso digo que hay que todo eso se tiene que reveer y revisar por la salud del sistema, porque acá no está comprometido solamente el arbitraje sino todo el sistema. Dicho de otra manera hay una pérdida absoluta de la credibilidad del arbitraje y esto compromete a todo el sistema”.
“Divido a los árbitros en confiables y no confiables porque hay que decirlo: el arbitraje fue utilizado para construir poder. A través de los años el que más ha sufrido y sigue sufriendo es el interior del país sin que la central de Buenos Aires tome nota. Todo eso se traduce en el sometimiento, utilizando el arbitraje como herramienta de coacción”.
“Los presidentes de las instituciones y de las Ligas terminaron “convenciéndose” que tenían que apoyar al sistema. Hoy por hoy , a través de la impunidad que gozan y ostentan, ejercen la coacción porque, a su vez, no les importa la opinión de la gente, crean las condiciones de la perpetuidad de ese poder. Pienso que los que tienen que actuar, en este momento, son los propios socios de las instituciones porque los presidentes apoyan al sistema aunque sean perjudicados y ahí está el secreto”.