En diálogo con Radio Provincia analizó el alcance de los últimos cambios legislativos, el debate sobre la baja en la edad de punibilidad y la situación de extrema vulnerabilidad que atraviesan los adolescentes en la provincia de Buenos Aires.
Berenguer cuestionó el enfoque punitivo del nuevo marco normativo al señalar que "hasta la entrada en vigencia de esta ley, los delitos menores como lesiones leves, daños o resistencia a la autoridad, que no tienen pena superior a dos años ni impacto social, no estaban sancionados". Con la modificación, remarcó que "ahora se sancionan todos los delitos para los pibes entre 14 y 18 años" con penas que, salvo por el tope máximo, "no se diferencian de las de los adultos".
Para el defensor oficial, este encuadre entra en choque directo con las normativas internacionales de protección: "Todas estas cuestiones confrontan con la Convención de los Derechos del Niño y con las observaciones que el Comité le ha hecho a la Argentina". En ese marco, respaldó los fallos que frenaron la aplicación estricta de la norma al considerar que la actuación de la jueza Marinis que declaró inconstitucional un artículo de la nueva ley en el caso de un menor de 14 años que quiso cometer un robo (y que motivó un pedido de juicio político por parte del gobierno de CABA), "es adecuada y responde al control de constitucionalidad que deben hacer los jueces dentro de sus facultades".
Al referirse a la efectividad de las medidas de mano dura para combatir la inseguridad, el funcionario descartó que endurecer el régimen penal reduzca el delito. "No hay un impacto demostrado entre la baja de la edad de punibilidad y una reversión del índice de criminalidad. Si miramos estadísticas regionales, los países con edades de imputabilidad más bajas tienen tasas de homicidios dolosos bastante más altas que la nuestra", argumentó.
Por último, Berenguer criticó la asignación de recursos públicos orientada casi en su totalidad al equipamiento policial en detrimento de la contención comunitaria. "Se pone el foco en la represión y no en las políticas públicas de promoción social. La sábana es corta: se invierte dinero en patrulleros, armas y rejas, y se desinvierte en el acompañamiento de los pibes: La tasa de suicidios triplica a la de homicidios dolosos, y ese es un dato que deberíamos abordar con mucha profundidad", alertó.
"Cuando hay un tema de inseguridad se hacen actos multitudinarios para presentar patrulleros en las plazas, pero nunca se anuncia ni se declara la emergencia en niñez para abordar la situación de los pibes que están viviendo en la calle, lo cual es gravísimo", concluyó.