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RUBÉN LÓPEZ: “MI VIEJO TUVO UNA OBLIGACIÓN MORAL Y UN DEBER CÍVICO”
A 20 AÑOS DE SU 2DA DESAPARICIÓN

RUBÉN LÓPEZ: “MI VIEJO TUVO UNA OBLIGACIÓN MORAL Y UN DEBER CÍVICO”

Por Sebastián Moyano / 17 de September, 2026
El hijo de Jorge Julio López, destacó el aporte de su padre en los juicios que permitieron condenar al genocida Etchecolatz

En la sede de la Comisión Provincial por la Memoria de la ciudad de La Plata, comenzó esta tarde una exposición de objetos personales del albañil que desapareció por segunda vez el 18 de septiembre de 2006. Su ropa, bicicleta, y apuntes que tomó para reconstruir su detención, tortura y la de varias víctimas del genocidio. En ellos, además figura una minuciosa descripción de los torturadores, sus prácticas y detalles de algunas acciones. 

“Hay una carta que hizo en 2003, según calculamos, y que le dejé a Jorge Pastor Asuaje (amigo y compañero de militancia del albañil y militante de la Agrupación Peronista Juan Pablo Mestre), donde le dice que estaba cansado de luchar, que no creían”, dijo Rubén López, al tiempo que consideró que ese testimonio “es como ese legado antes de que se cayeran las leyes de impunidad”. 

Una de las cartas que López dejó a Pastror Asuaje.

Los registros fueron publicados en el libro Memoria escrita (publicado en 2018 y compilado por la organización H.I.J.O.S. La Plata junto a la querella del Encuentro Memoria, Verdad y Justicia).

Seguido, consideró que el significado de esa reconstrucción hecha de puño y letra en hojas de cuadernos, “tiene un significado importante porque se trata de un albañil que vio y sufrió lo que pasó en dictadura, pero que se formó sin saber y nos formó sin decirnos. Durante muchos años investigó los lugares donde estuvo. Después de 2006 nos dimos cuenta que habíamos recorrido de chicos los espacios donde había estado detenido desaparecido”, acotó.   

Luego expuso que el objetivo de la segunda desaparición de su padre el día que debía ir a declarar contra el represor Miguel Etchecolatz, “fue una señal para aquellos testigos que fueron una y otra vez. Entendieron (quienes promovieron el secuestro de López) que desapareciendo al principal testigo, el juicio se iba a caer”. 

Luego recordó que “a partir de lo que le pasó a mi viejo se empezó a cuidar a los testigos. Mi viejo tenía una obligación moral con sus compañeros de lucha y un deber cívico, e hizo honor a los dos. Porque les contó a las familias de sus compañeros y el deber cívico de declarar lo que había visto por sobre lo que había sufrido”, concluyó.  

López en la Comisaría Quinta, efectuando un reconocimiento junto al juez Carlos Rozansky.


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