En diálogo con La Siesta es Sagrada, comentó que se inició en el deporte por problemas de salud. “Yo no tenía un espacio para mí, todo era en función de mis hijos, de mi marido y de mi familia: ni siquiera me juntaba a tomar un café con una amiga. No hacía deportes ni nada para mí sola que me divirtiera como mujer. Y encontré en la natación eso”, aseveró.
“Desde ahí, el profesor Diego Lonati vio que tenía condiciones que yo no sabía que tenía. En ese momento me enseñó a nadar mariposa, a ese estilo le dicen ‘la prueba de los valientes’ porque es la más difícil y llegué a competir en los 200 metros, y más tarde me destaqué en crol y espalda”, agregó.
Compitió en 12 Sudamericanos, 1 Panamericano, 1 Mundial y luego el profesor Lonati decide formar un equipo de adultos que la tiene como una de las puntales.
“En el verano había una prueba que se hacía en regatas. Nos anotamos y me gustó. A partir de ahí no paré con las aguas abiertas porque me fascinaron. He nadado en río, mar y atravesado situaciones como que me agarre una sudestada dentro del mar, pero llegué sin abandonar”, concluyó.