Alejandro Camporini, ingeniero forestal, explicó por Radio Provincia que “el pino piñonero es originario de la costa mediterránea de Europa, principalmente de España. Acá se implantó en su momento en la costa atlántica, en parques, plazas de los municipios y en todo el país porque se adapta a diversos climas y suelos. Produce una semilla de la cual se extrae el piñón blanco, una pepita que se utiliza para diversas comidas, sobre todo el pesto en Italia y pastelería en España”.
En Argentina, sin embargo, su consumo es limitado. “Yo lo conocí porque mi familia era italiana y lo íbamos a cosechar en Claromecó. Cuando me fui a estudiar volví a radicarme en la zona y en los distintos proyectos que trabajé, incorporé la especie pensando que se iba a poder aprovechar la piña y el piñón”, relató.
Seguido, destacó que “es un fruto seco que se usa mucho como condimento, por su sabor a bosque. Es caro porque no hay muchos bosques, no hay plantaciones como de almendra, pistacho. Se cosecha en forma más silvestre. Hay plantaciones pero muy pocas. Acá se plantó pero no se hizo con el distanciamiento adecuado para que rinda más en cuanto a piñas”.
Contó que actualmente trabaja “en un proyecto que, en diez años, va a dar piñas. Estoy tratando de sacar el piñón blanco y venderlo en el país. Hicimos dos exportaciones de pequeñas cantidades. La última fue el año pasado”.