Un relevamiento llevado adelante por el Instituto de Investigación Social Económica y Política Ciudadana de Libres del Sur registra que el 77 % de las familias se privaron de alimento por falta de dinero y por el creciente endeudamiento. Y alertan que “es muy grave que 8 de cada 10 familias hayan tenido que suspender la ingesta de lácteos, frutas, verduras y carne”.
En contacto con Radio Provincia, Silvia Saravia, integrante de ese espacio detalló que el estudio contempla “un 40% de personas con trabajo formal, otro 40% con trabajo informal/precarizado y el 20% restante está distribuido entre jubilados y jubiladas y desocupados que están buscando trabajo”.
Seguido relató que “preveíamos que íbamos a tener un dato como este” porque “nuestra tarea se desarrolla en los barrios donde están asentadas las personas con mayores dificultades y decidimos hacer este relevamiento porque lo que comenzó a suceder es que quienes hacían donaciones, hoy nos piden ayuda”. “Sin embargo no pensamos que los números iban a tener esta magnitud”, espetó.
Saravia señaló que se trata de una afectación a “un porcentaje muy alto de la población” y desató signos de alarma porque impacta directamente en “la calidad de lo que estamos comiendo y eso va a condicionar la situación de vida y la salud de esas familias en el mediano plazo”.
La integrante del ISEPCi desagregó que “los jubilados son de los grupos más afectados, dado que señalan que el ingreso no les alcanza y suspenden comidas”. Y agregó que “lo que más nos sorprende es que 6 de cada 10 de los que tiene trabajo registrado también tuvieron que cambiar su alimentación.”
Es decir que “mientras el Gobierno se vanagloria de tener la economía ordenada nosotros alertamos que se amplió el universo de las personas con inseguridad alimentaria” producto de que “hoy el salario mínimo está 8 veces por debajo de lo que debiera de acuerdo a las leyes de nuestro país”, cerró.