En diálogo con ‘Una casa con diez pinos’ dijo que en la multitudinaria marcha a Plaza de Mayo, “vi por un lado bronca con el Gobierno, y es lógico: porque a pesar que la Ley de Financiamiento Universitario ya fue votada 3 veces en el Congreso, hay una insistencia en el incumplimiento por parte de la gestión libertaria”.
Seguido, manifestó: “con mayor frecuencia nos llama la atención que las marchas tienen cada vez más una impronta personal por gente que viene con un dibujo, una consigna, a veces en una hoja A4, otras veces con algo más elaborado”. También “hay actos artísticos en algunas de las columnas y eso le agrega la alegría de la vida comunitaria, de juntarse con otra gente en un contexto muy duro y donde además el discurso principal del gobierno y los grandes medios de comunicación es salvarse solo, la ley del más fuerte. En ese contexto encontrarse con otros y con otros es motivo de alegría porque te da esperanza”.
En ese marco, destacó la heterogeneidad ideológica de las organizaciones universitarias que confluyeron en Plaza de Mayo: “Es interesante porque hay una elaboración de consensos en común frente a un Gobierno muy sordo ante los reclamos de la sociedad civil”, concluyó.